
Bien por estos huesos.
A mí, fiera cotidiana
experta en amansar dolores
excomulgada por una monja
desde los siete años
Yo que de continuo
me despeño contra los meses
sabiéndome mujer impar
luego de haber liberado
el área hipotecada de mi cama
sobre la que ya no se sacude ningún pez
Porque me valgo de mis chanclas y el trapero
para justificar el baile diario
y convencida de que soy ajena
a los sueños de Dios busco entre sus desperdicios
lo necesario para recomponer la sonrisa
Porque en mi sala han trascurrido los diciembres
con la precipitud de los desastres
Aún así quiero creer que eres parte de esa luz
que encandila hasta las piedras
porque tu madera me es afín de manera extraña y ruda
A mí, a quien un prontuario de sillas destruidas señala
pues si algo me sobra es culo para aguantar
siendo capaz de armar un almuerzo a partir de dos tomates
y vestida de verde soy el cactus de púas adormecidas
Por la columna con cicatrices de hormiga que se burla
de este llanto terroso que mana hacia adentro
A mí, todas las alas que contemplo confinada en este cuerpo incomodo
y el aplauso permanente entre el océano y la roca.
A mí, fiera cotidiana
experta en amansar dolores
excomulgada por una monja
desde los siete años
Yo que de continuo
me despeño contra los meses
sabiéndome mujer impar
luego de haber liberado
el área hipotecada de mi cama
sobre la que ya no se sacude ningún pez
Porque me valgo de mis chanclas y el trapero
para justificar el baile diario
y convencida de que soy ajena
a los sueños de Dios busco entre sus desperdicios
lo necesario para recomponer la sonrisa
Porque en mi sala han trascurrido los diciembres
con la precipitud de los desastres
Aún así quiero creer que eres parte de esa luz
que encandila hasta las piedras
porque tu madera me es afín de manera extraña y ruda
A mí, a quien un prontuario de sillas destruidas señala
pues si algo me sobra es culo para aguantar
siendo capaz de armar un almuerzo a partir de dos tomates
y vestida de verde soy el cactus de púas adormecidas
Por la columna con cicatrices de hormiga que se burla
de este llanto terroso que mana hacia adentro
A mí, todas las alas que contemplo confinada en este cuerpo incomodo
y el aplauso permanente entre el océano y la roca.
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